Después de más de 90 días de creciente incertidumbre y sectores industriales golpeados en mayor o menor grado, el recurso humano se ve amenazado al dificultarse desplegar sus capacidades productivas y en los peores casos con el riesgo de perder la vida o ser agente de contagio para personas vulnerables. Las empresas se presentan ante una “nueva realidad” en una carrera para devolver la tranquilidad que el trabajo digno otorga.

A pesar del tiempo transcurrido, la parálisis económica a causa del COVID 19 a sido negativo para el mundo, arrastra consigo oportunidades de crecimiento difíciles de conseguir, en cualquier formación o entrenamiento. Su principal aporte, la REFLEXIÓN y el ANÁLISIS que surge a partir de una realidad que amenaza con afectar el desarrollo continuo, desde el momento en que nos vimos obligados a acatar cuarentenas en casi todo el mundo.

¿Cuán efectivas han sido las acciones realizadas en el trabajo, en la vida personal, en la estrategia empresarial, en el desempeño laboral, en lo ofrecido a los clientes? para que como resultado obtengamos la posibilidad de afrontar esta gran brecha para el crecimiento empresarial y, en consecuencia, al crecimiento de las personas que conforman cada empresa.

Esta pandemia a puesto al descubierto los efectos devastadores de la corrupción casi generalizada desde épocas ancestrales que ha aplastado la idiosincrasia de los pueblos, que se perpetúa en el tiempo en grados avanzados, que obliga a las empresas a adaptarse a pseudorealidades, pueblos con gobierno ausente, informalidad en el sector comercial, evasión de impuestos, ausencia de ética y carencia de valores para concretar proyectos, abandono de identidad cultural, etc. Actualmente, la calidad de vida no es un objetivo más poderoso que la supervivencia en la mayoría de la población, la falsa libertad, pobre educación, sanidad insuficiente y una globalización que para muchos no significa desarrollo si no, ahogamiento.

En este contexto, se impone preciso replantear la estrategia a partir de los hechos. Ver que, a pesar de todo lo negativo, sobresalen ciertas cuestiones particulares como la presencia de valores morales y éticos para el bien común, las realidades de las ventajas de formalidad sobre informalidad, ventajas de tener una columna financiera ordenada como una de las bases empresariales para apuntar a la prosperidad, calificar la mano de obra con los mayores estándares mundiales, el aseguramiento de estándares de calidad sobre lo calificado como «entregable» en los servicios o productos brindados. Es momento de reforzar inmunidades empresariales y asegurar continuidad operacional para hacer frente a la adversidad que se esta imponiendo por este lado del mapa.

La reactivación es inminente y obligatoria, sea cual sea la estrategia que adoptemos, tengamos presenta la historia que nos antecede y seamos disciplinados, seamos emprendedores que eviten la debilidad de buscar el camino mas pusilánime e interioricemos que los individualismos avanzan como flechas pero el crecimiento de la masa avanza como tsunami. Nuestro continente, nuestra nación necesitan que las islas de excelencia que ya existen continúen su conversión a tierras prósperas.

La pandemia ha demostrado que Pepe el vivo no tiene resistencia para andar grandes distancias y menos para soñar y lograr futuros de altos estándares de calidad de vida que se puedan mantener por largo tiempo.

Que el virus del COVID 19 sea símbolo de renovación estratégica, y también traiga renovación de pensamiento, sobre todo para tener capacidad de dar confiabilidad y continuidad en el tiempo.

Por Paúl Huaman Mateo.

Irata 3 Nº 108951

CEO Uncia